De carne somos
Un informe de la organización Save the children señala que en el mundo diariamente mueren unos 300 niños por hora a causa de desnutrición. Esto se traduce en un tercio de las muertes infantiles en el planeta: 2,6 millones sobre un total de 7,6 millones. En tanto, unos 170 millones de chicos padecen un retraso en su crecimiento debido a una mala alimentación.
Por si esto fuera poco, la organización denuncia también que los avances globales en pos de la reducción de la desnutrición fueron muy lentos en los últimos 20 años. Sobre todo teniendo en cuenta que la combinación del cambio climático, la inestabilidad del precio de los alimentos, la inseguridad económica y los cambios demográficos los están ralentizando aún más.
Por su parte, una investigación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para la Agricultura y la Alimentación indica que el 5% de la población argentina se encuentra dentro de la línea de subnutrición. Sí, el país de la vaca y el trigo tiene hambre crónica. Esto quiere decir que existen millones de personas cuya ingesta alimenticia no alcanza a cubrir las necesidades básicas mínimas de 1.800 calorías diarias.
En Argentina, el precio de la carne suele aparecer en las tapas de los matutinos como una cuestión de estado. Que sube, que baja, que los ganaderos no tienen margen de ganancia o que los cotes populares no están tan al alcance de todos.
Cuestión que en nuestro país, durante diciembre de 2011 la faena bovina se ubicó alrededor de 985 mil cabezas. Las exportaciones de carne durante ese mes totalizaron 7.1411 toneladas por un valor de aproximado de u$s 74,1 millones. Ante semejante obscenidad de datos, la del hambre y de la otra, no es de extrañar que la puja por la carne se lleve tantas miradas.
Sin embargo, lo que a menudo no se traslada la portada de los periódicos es que una porción de 100 gramos de carne bovina aporta alrededor de 275 calorías. Tampoco cuentan mucho sobre el desafío de varias organizaciones sociales que quieren terminar con el hambre.
Los más optimistas piensan que a corto plazo en Argentina se puede alcanzar el hambre cero para el 2014. Claro que el deseo no se detiene allí, ya que esperan llegar a la misma empresa en América Latina para el 2030 y en el mundo en 2060. Mientras tanto, una vaca viaja en el camión jaula por las rutas argentinas con el signo dólar en su frente, a la espera de que alguien apueste por ella como un negocio redondo.
Más info:
Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina
